Fibromialgia: los cinco consejos de una paciente de 78 años para sobrellevarla.

Antonia Sisto Pena tiene 78 años y lucha contra la fibromiagia desde su juventud. Ha aprendido a lidiar con la enfermedad y se anima a dar unos consejos, pero prefiere no mostrarse en fotos.

Antonia Sisto lleva toda su vida luchando con la fibromialgia y asegura que mantenerse activa aún en los peores momentos ha sido lo que más la ayudó

Antonia Sisto Pena vive en Narón y tiene 78 años. Dice que lleva viviendo con fibromialgia «desde siempre», aunque no precisa en qué año recibió el diagnóstico oficial de esta enfermedad reumática. Nacida en el año 1943, Antonia ha atravesado la fibromialgia como una parte más de su vida, a pesar de que es un elemento que le añade complejidad a muchas cosas. «La fibromialgia existe desde que somos pequeños. Es una enfermedad crónica. Tenemos migrañas muy fuertes, neuralgia del trigémino, se nos inflaman los músculos. Y no hay ningún secreto: tenemos que aprender a vivir con ella», asegura.

La fibromialgia se caracteriza por producir un dolor crónico generalizado, cansancio intenso, alteraciones del sueño, trastornos del ánimo, entre otros síntomas. Desde el año 1992, forma parte del catálogo de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tras décadas batallando con la patología y años de trabajo junto a la Asociación Gallega de Fibromialgia, Antonia conoce como pocas personas los intrincados procesos que transitan quienes la padecen. En el Día Mundial de la Fibromialgia, la naronesa, que presta de buena gana su voz pero prefiere esquivar la cámara de fotos, ofrece sus consejos más sabios para llevar una vida larga y de la mejor calidad posible a pesar de la enfermedad..

Encuentra tu médico de confianza

Cuando reciben un diagnóstico de fibromialgia, muchas veces, las personas han pasado ya por varios médicos y es posible que, si estás en esa situación, te encuentres desanimado y que te cueste depositar tu confianza en un profesional sanitario. En este sentido, Antonia sostiene que es crucial que tu médico sea alguien con quien sientas que puedes contar. No solo porque vas a verlo con cierta frecuencia durante años, sino porque es la persona a la que acudirás cuando tengas cualquier problema relacionado con la fibromialgia. Vale la pena, entonces, invertir tiempo en buscar una segunda opinión y encontrar un médico que te brinde seguridad.

«La fibromialgia necesita un buen reumatólogo con el que puedas tener confianza. No andes cambiando continuamente de médico. Es fundamental encontrar una persona que te escuche y que te inspire confianza. Además de tener un control de lo que tienes tú misma, tienes que tener un buen control con buenos especialistas que se preocupen, que te vean y te atiendan en persona, te va a ayudar mucho», recomienda.

No abuses de la medicación

Cuando tienes fibromialgia, al cansancio que se mantiene día a día se pueden sumar brotes de dolor que, en ocasiones, se vuelven difíciles de llevar. «Te dan brotes dolorosos e incluso se te inflama la piel, se te cambia de tono, se hinchan las muñecas, los músculos están pobres, blanditos. Te pones mala, mala. Yo generalmente no suelo tener fiebre nunca, pero tengo baja la presión, la de los ojos también. Son unos brotes muy desagradables, muy molestos, pero tienes que aprender a vivir con ellos», describe Antonia. Para esos momentos, los médicos pueden recetar medicamentos: es frecuente que se prescriban, por ejemplo, fármacos neuromoduladores cuya función está relacionada con reducir la intensidad del dolor modificando el funcionamiento del sistema nervioso central.

El problema, señala Antonia, está en el abuso de los medicamentos, especialmente si se trata de analgésicos o antiinflamatorios como el ibuprofeno, que deben tomarse a corto plazo únicamente. «Tienes que aprender a mirar qué es lo que tienen pero que no te llenen de medicación. Medicación, la que sea necesaria, pero dada por un buen especialista. Y no tomes muchos antiinflamatorios. Yo no los tomo mucho; además, soy alérgica a la aspirina, si tomara toda la medicación que me daba el médico, estaría muerta», dice.

Mantente en actividad

Aunque la fibromialgia es, aún hoy, una enfermedad de la que se sabe relativamente poco, hay algo en lo que todos los especialistas están de acuerdo, y es que el ejercicio físico moderado es clave a la hora de mantener los síntomas bajo control. Antonia, que asiste a fisioterapia dos veces por semana y también hace actividades en la piscina, recomienda especialmente los estiramientos. «Es importante hacer estiramientos diarios. Aunque te parezca que no puedes, porque si te quedas en cama continuamente, es peor. Si notas que tienes un dolor insoportable, tienes que descansar. Pero te levantas un poquito, mueves un poquito las piernas. Vas a la piscina. Aprender a cuidarnos nosotros mismos es la receta para evitar los problemas. Yo me muevo, hago ejercicios, voy a terapia», apunta.

Esto es algo que se aconseja incluso en los momentos de brote de la enfermedad: aunque el cansancio y el dolor puedan quitarte la motivación, es justamente combatirlos a través del movimiento lo que te puede ayudar, insiste Antonia. «Yo durante los brotes no me suelo meter en cama, pero sí hago relajación. Me levanto y suelo hacer movilidad. Es muy importante. Voy todos los días a hacer alguna actividad, a las terapias, a la piscina, a hacerme masajes o a hacer cualquiera de las actividades recomendadas. Cuando ves que estás agotada, ve a las terapias una temporada y verás que eso te ayuda», sostiene.

Mantener cierto nivel de actividad, en la medida de lo posible, también mejora tu estado de ánimo, ya que te permite sostener tu independencia. «Yo siempre me levanto, hago mi desayuno, hago todo lo que puedo por mí misma sin ayuda», dice Antonia. Y ojo, porque la actividad también tiene que involucrar a la mente. «Hay que estar al día de las cosas, leer. Buscar información es muy positivo», recomienda la paciente.

Masajes

Los masajes son una terapia complementaria habitual para la fibromialgia. De hecho, hay estudios que recomiendan este tipo de cuidados para reducir los síntomas: se ha demostrado que la masoterapia mejora significativamente el dolor, la ansiedad y la depresión de los pacientes. «Ahora, tienes que ir a un buen profesional, no alguien que te tire por el cuello. Un fisioterapeuta que sepa lo que tienes y pueda tratarte como es debido», indica Antonia.

En este sentido, el fisioterapeuta debe conocer la enfermedad para no ser demasiado brusco, ya que eso podría ocasionar más dolor. Alguien que esté familiarizado con la fibromialgia podrá comenzar con un masaje suave e ir subiendo la intensidad respetando tu comodidad en todo momento.

Cuida tu alimentación

El gran secreto para mantener la fibromialgia controlada, revela Antonia, es llevar una alimentación sana. «Me cuido mucho en la alimentación, no como exagerado. Nunca me salto el desayuno», dice.

«Como norma general debe seguirse una dieta variada que consista en comer de todo en cantidades moderadas», señala al respecto la guía Aprendiendo a convivir con la Fibromialgia, elaborada por la Sociedad Española de Reumatología (SER). «Un buen ejemplo de dieta saludable es la dieta mediterránea. En esta dieta se debe aumentar el consumo de verduras y frutas intentando consumir dos raciones de verdura y tres piezas de fruta al día. Es preferible el pescado sobre la carne, aunque es importante el comer ambas cosas. Con respecto a las carnes, son preferibles las carnes magras (sin grasa), o las de aves (como el pollo o el pavo). Dentro de las grasas insaturadas (grasas líquidas a temperatura ambiente), es beneficioso utilizar aceite de oliva en las comidas, aunque su consumo debe ser moderado debido a su importante aporte calórico», recomienda la SER.

Asimismo, «es importante el consumo de leche y derivados lácteos por su aporte de calcio. Estos productos deben tomarse desnatados o semidesnatados para evitar el aporte excesivo de grasas. En pacientes con niveles elevados de colesterol se debe restringir la ingesta de embutidos, mantequillas, quesos grasos, bollería y demás productos procesados industrialmente. En pacientes con hipertensión arterial debe reducirse o evitarse el consumo de sal o productos ricos en sal (conservas, salazones, quesos curados), así como de las bebidas gaseosas. Es importante también evitar el consumo de bebidas alcohólicas», aconseja la guía.

Rodéate de personas optimistas

«En esta enfermedad hay muchos momentos de desesperanza y depresión. Por eso es importante tener buenas amigas. A mí me gusta verlo de manera optimista, pensar en lo que voy a poder hacer, hablar con gente positiva. Voy a terapia y trato de estar con gente positiva», dice Antonia, que rescata su buena relación con toda su familia, especialmente su hija. Al mismo tiempo, destaca el rol de la Asociación y el apoyo que pudo recibir al unirse a ella. Su amistad con la presidenta, María Dolores Bermúdez, o Lola, como Antonia la llama, le ha permitido sobrellevar los momentos duros de la fibromialgia sabiendo que no estaba sola en esa lucha y que, así como otras personas habían podido seguir adelante a pesar de padecerla, ella también podría.

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